Desde que me meto el primer bocado es una tortura. Es como si fuese un ritual que tengo tan arraigado que ya es parte de mi. Yyh, ya van 13 años. 13 años de 24, más de la mitad de mi vida. Que difícil. Siempre pensé que era una forma fácil, pero no, es difícil. Es un vicio. Son muchas cosas para pensar.
Que sí, como. Que mejor no.
Que tomo agua, que mejor no.
Que mastica bien, que después te podés ahogar.
Que apurate, porque en un rato ya no te sirve de nada.
Que fijate que no haya nadie, sino fue todo el bardo al pedo.
Que atate el pelo y arremangate bien, que sino te ensuciás.
Que mantenete las uñas cortitas, a ver si te lastimas de nuevo.
Que maquíllate y tapate los puntitos rojos, sino te van a preguntar que te pasó. Y las ojeras, no te olvides de las ojeras.
Que ponete manteca de cacao, que se te caen los labios a pedazos.
"¿Por qué tantas caries?, ¿otra vez de te partió un diente? Si te los cuidas mucho". Y, que se yo, andá a saber.
"¿Otra vez faringitis? Te enfermas mucho" ¿viste? Qué raro.
Y pienso todas estas cosas y digo "que paja, basta, ya está. No me sirve de nada, me hace mal".
Y pasan uno, dos, o tres dias, y pum, de nuevo. Esas ansias incontrolables de desaparecer de la mesa. Ese mal humor exagerado si se me quedan hablando o hay alguien cerca. Esas ganas de llorar si no pude porque siento que exploto. Esa sensación de vacío rara que me queda cuando termino. Mezcla de satisfacción, tristeza, y vacío existencial. Ese dolor de pecho que me dura un rato si me costó mucho. Esas noches de dormirme con miedo porque sangró otra vez, y me imagino de acá a unos años comiendo por un tubo. Mil cosas que se me pasan por la cabeza.
Estoy en guerra constante. Es horrible luchar contra vos misma, porque sabes cómo atacarte pero también sabes cómo defenderte, y no se termina más. Sos vos contra vos. Esas ganas de sentirte mejor y estar bien, contra ese deseo enfermizo de querer controlar tu cuerpo como quieras, porque es lo único que podes controlar vos. Es en lo único que podes decidir sobre vos, sobre cómo queres sentirte. Es lo único que podes controlar como, cuanto, y si te va a lastimar o no, porque todo lo de afuera ya sabés que si.
Y hoy encontré ésta forma de distraerme y que se me pase el tiempo. Subí, pasé de largo por el baño, y me tiré en la cama a pensar y a escribir. Y ya está, ya no puedo. Y no termino de decidir si me pone bien o no.
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