Por un lado pienso "qué boludo, se mando una cagada, ya está", y quiero salir corriendo al lado tuyo y que me abraces y me cures de toda esta mierda que no me puedo sacar del pecho.
Y por el otro lado pienso todo el tiempo que tuviste para pensar las cosas, todo lo que te hablé antes, que me viste hecha mierda y con el corazón en la mano diciéndote lo más doloroso que me pasó siempre, y sin embargo no te importó. Y así estoy todo el día, pasando de pensar que sos pelotudo a pensar que sos un hijo de puta. De pensar en perdonarte todo a pasar en imaginarme un futuro sin vos, aunque me cueste pensar como algo tan hermoso puede terminar de una forma tan triste. ¿Sabes que es lo que no cambia en ningún momento? Las ganas de verte. Estar todo el día mirando si te conectas o no, o si me llamás para ver cómo estoy, si estoy bien, si necesito algo. Pero no pasa. Ya se que te pedí que no lo hagas, pero ignorame. Llámame. Demostrame que todavía me amás. Hacé algo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario