No puedo creer que después de tantas veces que me defraudaron, de tantas cagadas y de tanta mierda, espere poder seguir confiando alguien. Claro, pero cuando querés a una persona siempre pensás que es diferente a las demás, que tiene “algo” rescatable, y por eso no la descartás. No, pero la gente es mierda. Yo soy mierda, vos sos mierda, y ellos son mierda. Está en la naturaleza del ser humano ser egoísta y pasarse a los demás por el quinto forro del orto cuando no nos sirven de nada. Cuento con los dedos a la gente que conozco que sé que realmente apoya a los demás cuando la necesitan.
Ahora, lo que yo me pregunto es, ¿para qué el caretaje, no? ¿Por qué seguir gastándose en decir “amigo, me tenés siempre”, “si me necesitás me tenés”, y toda esa sarta de pelotudeces? Será que no queremos quedarnos solos, porque bien que cuando necesitás algo de golpe están todos ocupados. “Y bueno, todos tenemos problemas”. Sí, todos, no hay duda. Pero bien que cuando tenías uno, venias llorando y yo tenía que dejar todo lo que tenía que hacer para ver qué carajo te pasaba en ese momento.
Ya ni me acuerdo cuantas veces dije que no me iba a calentar más por nada ni por nadie, pero, obviamente, lo seguí haciendo. Espero que esta no sea una de esas tantas.
