No sé si decir por suerte o por desgracia, pero este tiempo sola tuve la posibilidad de chocarme con situaciones completamente diferentes a las que estaba acostumbrada. A "amores" diferentes, a relaciones completamente distintas de la que venía, y a realidades súper alejadas de la mía. En realidad, por suerte, y por desgracia también. Lo negativo fue tener que haber sufrido y bancado tantas cosas por algo que no valía ni dos mangos, pero lo positivo es que reforcé esa idea que siempre tuve de que fui una de las personas más afortunadas del mundo por haber tenido, y seguir teniendo, aunque de otra forma, a alguien que me ame y me cuide tanto.
Creo que nadie es nadie para poder hablar del amor ajeno, y no me siento la excepción. Es algo muy de uno, y, supongo que, por más raro que sea, cada uno tiene una forma particular de sentirlo. Pero si puedo decir que algunas formas de "querer" con las que me encontré me asustan bastante.
Para mi el amor siempre fue algo totalmente carente de egoísmo, o al menos lo viví así. Se trata de hacer feliz al otro sin importar el precio que te cueste y sin pedir nada a cambio, pero recibiéndolo igual, porque el otro da lo mismo por vos. Es estar juntos en los momentos alegres y lindos, y saber ser una sola persona en los tristes y difíciles. Es entregarte en cuerpo y alma a alguien, y que ese alguien te llene tanto pero tanto, que no necesites de nadie más, porque sería rebalsar algo que ya está en la medida justa.
Siempre fui de las personas que piensan que si amás a alguien de verdad, no necesitás de otra persona en ningún aspecto. Que te sentís tan conectado a tu pareja, que son tan uno, que todo lo que se pueda llegar a querer filtrar está totalmente de sobra. Y tener que poner el filtro para que todo lo ajeno no pase no tiene que ser un sacrifio, sino un placer, ¿o acaso no está bueno que eso siga siendo así de puro? Pero bueno, me encontré con que hay personas a las que no solamente no les gusta poner el filtro, sino que les gusta absorber toda lo externo que puede y la mete adentro; y no lo logro entender por qué.
Mentir y lastimar al otro, y todo por beneficio propio. Basurearlo hasta cansarte adelante de los demás para...¿para qué? ¿Para tener el papel de pobre víctima? Dejarlo solo y buscar otra compañía cuando las cosas se complican, y volver cuando se calman. No sé, no digo que no sea amor, pero me encantaría saber qué tipo de amor es. Nunca vi un egoísmo tan puro como ese. ¿Cómo alguien puede dormir tan tranquilo sabiendo que la persona que se supone que tanto ama está sufriendo tanto, y encima por su culpa? Yo ni siquiera podía estar diez minutos tranquila cuando la persona que amaba estaba aunque sea un poco triste. Era como que el dolor se hacía mío también, o peor todavía, porque el dolor propio se sufre un poco menos que el de alguien que amás.
Un hombre que tiene un cariño realmente sincero te mima, te cuida, y te defiende por sobre todas las cosas, aunque estuvieses equivocada en lo que hacés. Te hace tan feliz que explotás de alegría, no en llanto. Te hace sentir que sos su todo, no que valés nada. Te hace sentir la mina más linda del universo, aunque vos sepas bien que no es así. Se esfuerza tanto porque todo el mundo note lo amada que sos, que hace que las demás minas sientan celos por vos, no lástima. Y sobre todo, te da el lugar que te merecés en su vida, no te hace sentir que tenés que pelear por algo que, se suponía, siempre fue tuyo.
No sé, me parece todo muy loco, y hasta bizarro. Por suerte no me duró mucho tiempo, pero me hace sentir un poco mal haberme tenido que chocar con estas cosas tan rápido. No sé si fue casualidad, o en realidad es más normal de lo que creía y yo vivía encerrada en una burbuja. Me da miedo saber todo lo que es capaz de hacer una persona, y las cosas que es capaz de dejarse hacer uno mismo con tal de no perder al otro. Me da miedo tener que sufrir así en algún momento, y no volver a vivir tan a pleno todo eso tan hermoso que viví. Me da miedo algun día volverme tan dependiente y tan ciega hasta el punto de rebajarme a la nada por poner en un pedestal a alguien que no se merece estar ni en un primer escalón.
Supongo (y espero) que voy a tener que esperar bastante tiempo para saberlo, pero al menos ya estoy preparada y sé con las cosas que me puedo llegar a chocar.
En fin. Por más que no siga al lado de ella, qué lindo que es poder decir que tuve suerte de enamorarme de la persona de la que me enamoré.


