Yo queriendo a tanta gente que desaparece, y tanta gente que aparece y yo sin querer conocerla..
jueves, 30 de abril de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
sábado, 25 de abril de 2009
La Luna y La Cabra
sobre el monte de una cabra.
La cabrita de un salto a la luna trepó,
antes que el sol se asomara.
"¿Qué es lo que pasa con tu soledad?",
dijo la cabra al instante.
"Siempre cambiante pero siempre igual;
solita, hermosa y distante."
Una luna plateada en el cielo brilló,
sobre el monte de una cabra.
La cabrita de un salto a la luna trepó,
antes que el sol se asomara.
"¡Déjame ver porque tu eres mujer!",
pidió a la luna la cabra.
"Pronto que si sale el sol y nos ve,
los cuernos el me quemará."
Y salió el sol ¡ay! sin querer,
que descansado ya estaba.
Y allí la cabra se hizo miel,
para tu luna plateada.
Y salió el sol ¡ay! sin querer,
que descansado ya estaba.
Ah, ah, ah, ah,
solita en el cielo no vas a estar.
"¡Déjame ver porque tu eres mujer!",
pidió a la luna la cabra.
Ah, ah, ah, ah,
solita en el cielo no vas a estar.
"Si parto vivo y si me quedo muero",
dijo a Julieta Romeo.
Ah, ah, ah, ah,
solita en el cielo no vas a estar
Y allí la cabra se hizo miel para tu luna plateada ...
viernes, 24 de abril de 2009
SAME mistake
So I set out to cut myself, and here i go:
"I'm not calling for a second chance, I'm screaming at the top of my voice. Give me reason, but don't give me choice, 'cos I'll just make the same mistake again.."
rush
now you’re
finding it hard to sleep
seems there’s not enough air
for you to breathe
but don’t you ever go and
run run run
like your mother did
when she was
young young young
and you were a kid
jueves, 23 de abril de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
sábado, 18 de abril de 2009
domingo, 12 de abril de 2009
sábado, 11 de abril de 2009
y ví que estabas muy sola.
Ví que te habías dormido,
ví que crecían amapolas.
En lo alto de tu pecho,
tu pecho hecho en la gloria
yo me fui "pa" ti derecho
y así entraste en mi memoria.
Tú me vestiste los ojos,
yo te quitaba la ropa.
Todas las palomas que cojo
vuelan a la pata coja.
Tú ibas abriendo las alas,
yo iba cerrando la boca.
Tú eras flor desarropada
y yo el calorro que te arropa.
Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta.
Que me corta hasta el habla y el entendimiento,
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.
Después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca,
soñando que aún no te has ido,
soñando que aún me tocas.
Y el sol se va sonrojando
porque la noche le va cayendo.
Los pájaros van llegando,
los árboles tienen sueño
sus hojas ya se han cansado
de aguantar tanto el invierno.
Y yo sigo aquí a tu lado
hasta que me lleve el viento.
De luto se pone el cielo
que viene con nubes negras
será por que tiene celos
de que yo esta noche te tenga.
Que oscuro se pone el cielo
que viene con nubes negras
échale leña a la hoguera
la hoguera del sentimiento
que arde si estoy a tu vera.
Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta.
Que me corta hasta el habla y el entendimiento,
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.
Después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca,
soñando que aún no te has ido,
soñando que aún me tocas.
Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta.
Que me corta hasta el habla y el entendimiento,
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.
Después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca,
soñando que aún no te has ido,
soñando que aún me tocas.
viernes, 10 de abril de 2009
Le prince !
El cuarto planeta estaba ocupado por un hombre de negocios.
Este hombre estaba tan abstraído que ni siquiera levantó la cabeza a la llegada del principito.
-¡Buenos días! -le dijo éste-. Su cigarro se ha apagado.
-Tres y dos cinco. Cinco y siete doce. Doce y tres quince. ¡Buenos días! Quince y siete veintidós. Veintidós y seis veintiocho. No tengo tiempo de encenderlo. Veintiocho y tres treinta y uno. ¡Uf! Esto suma quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.
-¿Quinientos millones de qué?
-¿Eh? ¿Estás ahí todavía? Quinientos millones de... ya no sé... ¡He trabajado tanto! ¡Yo soy un hombre serio y no me entretengo en tonterías! Dos y cinco siete...
-¿Quinientos millones de qué? -volvió a preguntar el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta una vez que la había formulado.
El hombre de negocios levantó la cabeza:
-Desde hace cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo me han molestado tres veces. La primera, hace veintidós años, fue por un abejorro que había caído aquí de Dios sabe dónde. Hacía un ruido insoportable y me hizo cometer cuatro errores en una suma. La segunda vez por una crisis de reumatismo, hace once años. Yo no hago ningún ejercicio, pues no tengo tiempo de callejear. Soy un hombre serio. Y la tercera vez... ¡la tercera vez es ésta! Decía, pues, quinientos un millones...
-¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no tenía ninguna esperanza de que lo dejaran en paz.
-Millones de esas pequeñas cosas que algunas veces se ven en el cielo.
-¿Moscas?
-¡No, cositas que brillan!
-¿Abejas?
-No. Unas cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Yo soy un hombre serio y no tengo tiempo de desvariar!
-¡Ah! ¿Estrellas?
-Eso es. Estrellas.
-¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas?
-Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy un hombre serio y exacto.
-¿Y qué haces con esas estrellas?
-¿Que qué hago con ellas?
-Sí.
-Nada. Las poseo.
-¿Que las estrellas son tuyas?
-Sí.
-Yo he visto un rey que...
-Los reyes no poseen nada... Reinan. Es muy diferente.
-¿Y de qué te sirve poseer las estrellas?
-Me sirve para ser rico.
-¿Y de qué te sirve ser rico?
-Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre.
"Este, se dijo a sí mismo el principito, razona poco más o menos como mi borracho".
No obstante le siguió preguntando :
-¿Y cómo es posible poseer estrellas?
-¿De quién son las estrellas? -contestó punzante el hombre de negocios.
-No sé. . . De nadie.
-Entonces son mías, puesto que he sido el primero a quien se le ha ocurrido la idea.
-¿Y eso basta?
-Naturalmente. Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas.
-Eso es verdad -dijo el principito- ¿y qué haces con ellas?
-Las administro. Las cuento y las recuento una y otra vez -contestó el hombre de negocios-. Es algo difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio!
El principito no quedó del todo satisfecho.
-Si yo tengo una bufanda, puedo ponérmela al cuello y llevármela. Si soy dueño de una flor, puedo cortarla y llevármela también. ¡Pero tú no puedes llevarte las estrellas!
-Pero puedo colocarlas en un banco.
-¿Qué quiere decir eso?
-Quiere decir que escribo en un papel el número de estrellas que tengo y guardo bajo llave en un cajón ese papel.
-¿Y eso es todo?
-¡Es suficiente!
"Es divertido", pensó el principito. "Es incluso bastante poético. Pero no es muy serio".
El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas mayores.
-Yo -dijo aún- tengo una flor a la que riego todos los días; poseo tres volcanes a los que deshollino todas las semanas, pues también me ocupo del que está extinguido; nunca se sabe lo que puede ocurrir. Es útil, pues, para mis volcanes y para mi flor que yo las posea. Pero tú, tú no eres nada útil para las estrellas...
El hombre de negocios abrió la boca, pero no encontró respuesta.
El principito abandonó aquel planeta.
"Las personas mayores, decididamente, son extraordinarias", se decía a sí mismo con sencillez durante el viaje.
Lo más lindo...

Lo lindo de la noche y las estrellas, es que tu rostro habita en todas ellas.
Lo lindo de mi vida es el saber, que la gobierna tu ser.
Lo lindo de tocarte es que me mata, no me das tiempo ni de entrar en coma.
Lo más lindo del viento es cuando intenta, ir de la mano junto con tu aroma.
Pero eres para mí como la luna, que podría contemplarte hasta ser viejo. Radiante y más hermosa que ninguna, pero siempre tan lejos..
jueves, 9 de abril de 2009
Lo más fino
Si encontrás algo más fino
que el filo de tu silencio,
sólo entonces te amaré.
Rebuscada tu respuesta
tanto como tu cabeza,
tenía que ser mujer.
Yo sólo quería unos mimos,
un suspiro de tu ombligo,
una sopa con sabor.
Eras un rompecabezas
disfrazado de princesa,
eras puro rocka n' roll
de este amor que
nunca vio la luz...
Ya había encallado mi barco
en medio de tu pollera,
nunca fuí buen capitán.
Aunque a veces digo basta
en las noches de subasta
me la juego hasta ganar.
Como toda señorita eras,
bien histeriquita,
eras una ola en el mar...
Siempre cinco para el peso
siempre abrazo, nunca un beso,
y ahora ni torta ni pan.
Ni este amor que
nunca vió la luz...
Sólo me quedan recuerdos
de ese sueño momentáneo,
viejos tiempos de adicción.
A planteos poco cuerdos,
al placer del desengaño,
a la dulce confusión.
Sólo me queda el consuelo de saberme
muy tranquilo, yo ya sé que la peleé.
Me pensaba que era el ciego;
me pensaba que era el pueblo,
que era el tuerto y que era el rey.
De este amor
que nunca vió la luz,
no sufrió el dolor,
no vivió el morir.
Muy grande la cruz,
muy chico el honor.
Enana actitud,
de vivir mejor.
Historias
a vivir eternamente
entre el tedio y la pasión,
el instinto y la razón,
entre la perseverancia
y la cruel resignación.
Esa magia que no los va a dejar ser, NUNCA los va a dejar ser, dos amantes del montón...










