Capaz que cuando te dicen todo el tiempo, desde que tenes memoria, que sos gorda, que sos fea, que nunca hacés nada bien, que nunca te van a querer bien, y que todo hubiese sido mejor si no estabas, te lo terminás creyendo.
Tenés momentos en los que estás bien y decís "a la mierda, yo puedo todo". Y hay otros en los que pasas días mirándote al espejo, llorando arriba de los apuntes, llorando porque no le alcanzás, y decís "al final tan equivocada no estaba, no sirvo para nada. No alcanzo para nada".
Capaz que todo eso que de chica te aguantabas y no decías, ahora te sigue pesando. Todo eso que aprendiste a vomitar o llorar en vez de decir, te sigue doliendo. Y tal vez por eso cada vez que estoy enojada solamente pongo mala cara y vomito cuando puedo. Y capaz por eso cada vez que te abrazaba y te despedía en la puerta de casa, te decía "no pasa nada" si me preguntabas por qué lloraba, en vez de decirte "por favor quedate, no me dejes sola. No me dejes conmigo".
Y se te cruzan mil cosas por la cabeza. "Capaz de verdad que estarían todos mejor sin mí". Y tomás media pastilla para dejar de llorar un poco, y un cuarto de otra para dormir un rato. Y las mirás y decís "ya fue, tomo las dos enteras, total un poco más o un poco menos. Es más, mejor me tomo un par más, o tres. Capaz tengo suerte y duermo un día entero y así no pienso más y no molesto más". Y terminás ahí tirada en la cama, temblando, sin poder pararte, mareada, con miedo porque sabés que te fuiste a la mierda, y al final sin poder calmarte y sin poder dormir.
Dale, seguí fracasando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario