No podía dejar de mirarte, me sentía confundida. Me causabas tanta…¿ternura?
Me daba tanta paz verte dormir así tan tranquilo, tan frágil, tan vulnerable a todo.
Te acariciaba, iba dibujando el contorno de tu cara con mis manos mientras dejaba que se me escapara un suspiro. Que loco que era estar ahí, viéndote dormir. Que loco haber estado juntos, que loco haberme sentido así.
Te seguí acariciando y te toqué los labios; sí, esos con los que me hacés entrar a otro mundo. Los toqué lo más suave que pude, como si tuviese miedo de romperlos. Que lindo sentir tus labios debajo de mis dedos, que lindo que es sentirte tan cerquita mío, que lindo sentirte respirar…
Soltaste un suspiro suave a la vez que tus ojos se abrieron y se encontraron con los míos. Me dio vergüenza que me hayas visto con esa cara de estúpida, de enamorada (sé que la viste por la sonrisa que se te escapó).
Me acuerdo de esa sonrisa y me da un poco de pena, siempre dejo ir lo que me hace bien. Pero, ¿viste cómo hablo de vos?, ¿viste con las ganas con las que lo cuento? Ya te me estabas haciendo una necesidad.
¿Necesidad?, yo necesito no necesitar. Necesito no necesitarte. Necesito no verte más. ¿Por qué? Porque me parece que me estoy enamorando, que ironía…la que no creía en el amor.
Y no me quiero enamorar. Porque enamorarse significa crear, voluntaria o involuntariamente, una dependencia. Enamorarse significa depender de unos buenos días para empezar bien, y unas buenas noches para terminar bien. Significa depender de la opinión de otro para sentirte segura. Significa depender de una mirada para sentirte importante. Significa depender de que otra persona te de la mano para sentirte acompañada. Enamorarse significa depender de otro para ser feliz. Y no lo necesito, no único que yo necesito es aprender a depender solamente de mí para ser feliz.
A depender nada más que de mis sentimientos, de mi buena voluntad, de mí forma de ver las cosas. A depender nada más de lo que sé, y de lo que no sé también. A depender de lo que soy, de mí…y de nadie más que de mí.
Porque la soledad me fortalece y me hace bien, o no tanto, pero sí me fortalece. Porque eso me va a ayudar a crecer, a tomarme las cosas de otra manera, a valorarme, y a darme cuenta que sola yo puedo.
¿Y cuál es el problema si ese amor me lo correspondés? El problema es que si vos te enamorás, también vas a pasar a depender de mí, y yo dependo de mí también. Y lo más probable es que en mi intento de ser autosuficiente fracase una vez más. Y sí, si fracaso me voy a hundir, y vos conmigo. Y todo eso por depender de mí.
Así que te pido perdón. Que raro yo, siempre termino pidiendo perdón, no sé porque.
En este caso no estoy muy segura si lo hago bien, capaz que tenga razón. No soy capaz de darme cuenta de las cosas, así que capaz que tengas razón vos. Pero bueno, a lo que vine, perdón.
Perdón por no ser eso que capaz necesitabas o solamente eso que querías.
Perdón por defraudarte una vez más.
Perdón por hacerte mal.
Perdón por estar mal/perdón por el mal humor.
Perdón por la tristeza que te contagio.
Y sobretodo perdón por el tiempo que te hice perder.
Pero soy una nena y no sé lo que quiero. Estoy confundida, no sé que sentir o qué dejar de sentir. No sé si es cariño o miedo de quedarme sola. No sé si de verdad te necesito o es un capricho más de los mil que tengo.
Y no sé, que se yo; creo que sí tenés razón vos. Por eso te reitero el “Perdón”, pero prefiero ahogarme sola y no llevarte conmigo a ese mar de tristezas y confusiones que tengo ahora. Porque si me llego a despertar con vos al lado una vez más, yo sé que va a terminar siendo así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario