Mientras más lo pensaba, menos lo entendía. ¿Por qué?, simplemente ¿por qué a mí? Yo sí que tengo mala suerte, justo ahora que se me ocurre tener sentimientos lindos, se reflejan todos en vos, en un imposible. ¿Imposible? Nada es imposible, más bien..¿indeseable? No, tampoco. Sí que te deseo, y no sabés como. Lo que pasa es que siempre elijo lo más difícil de conseguir. O más bien lo más difícil de mantener, porque conseguirte..¡SI YA TE TENGO! No es que le tenga miedo a lo difícil, no, eso nunca. Me gustan los retos, me gusta superarme (o intentarlo). A lo que sí le tengo miedo es a mi reacción ante lo difícil, ante vos. Porque simplemente me reflejo en vos y todo lo que tenía para decirte, desaparece. Todos mis pensamientos se borran. La explicación de porque estoy ahí en ese momento simplemente se vuelve in entendible para mí. Me olvido de cómo hablar y solamente tartamudeo. Me olvido del mundo, solamente existís vos ahí para mí. Pero me hablás, ¡ay, me hablas y se termina mi sueño! Ahí me doy cuenta de las diferencias que se marcan, yo una tonta enamorada y vos tan sublime para mí. Tan inalcanzable, tan…grande. Como me gustaría poder darte todo de mí, para poder devolverte aunque sea una mínima fracción de todo lo que me hacés sentir.
Sí, me acaba de dejar de importar el mundo, ¡viva! ¿¡Viva yo!? No, ¡Viva vos! ¡Viva nosotros!
Te prometo que por vos voy a ser perfecta, porque aunque todavía no creo amarte, estoy con vos y me podés.
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