sábado, 20 de diciembre de 2008

Camino


Hay veces en que el camino que tenés que recorrer te pone demasiadas piedras. Y, sí...vos ya sabías que ibas a tener piedras adelante cuando empezaste a transitarlo. Pero cuando tenés tantas ganas de algo, cuando ese sueño tan anhelado está ahí, tan al alcance de tu mano, y justo se te interpone una piedra, muchas veces sentís que no vale la pena cumplir tu sueño porque nunca lo vas a lograr (o al menos eso pienso yo).
No importa el tamaño de la piedra, o si es un cascote, o si es un adoquín, vos sentís que es más grande que tu sueño.
¿Sabés qué? No, no lo es. Yo pienso que las ganas siempre son más grandes que las piedras, pero necesitás mucho de vos para poder sentirlo.
Si tan solo tuvieras ganas.
Si tan solo tuvieras fuerzas.
Si tan sólo dejaran de tirarte tantas piedras en el camino.
Si tan solo se acabara tu noche (o si tan solo supieras ver tu sol/tus soles).
Si tan solo dejara de llover (o si tan solo dejaras de ver solamente lluvia).
Si tan solo hubiera otro camino (o si tan solo vieras todas esas estrellas/personas que tenés al rededor que están intentando alumbrarte este).
Si tan solo ese muro se cayera (o si tan solo aprendieras a treparlo).
Si tan solo fuera más fácil esta nueva prueba (o si tan solo te capacitaras para poder pasarla).
Si tan solo creyeras en vos. ¡Sí!, ¡eso es! Si tan solo creyeras en vos todo esto sería posible.
No porque creas en vos te van a dejar de tirar piedras, pero si creés en vos mismo los demás también van a tener la oportunidad de creer en vos, pero dejate ayudar. Dejate escuchar. Dejate acompañar, porque sola nunca vas a llegar a ninguna parte. Necesitás que alguien te acompañe, o que alguien te guie, necesitás a tus estrellas.
Dale, dejate escuchar. Yo sí quiero saber que tenés para decir. ¡Dale, animate!, capaz lo que digas no cambie la forma de pensar de muchos, ni cambie el mundo. Pero mi mundo sí lo va a cambiar, porque vos sos parte de mi mundo. Y sin tu opinión, simplemente sin vos mi mundo ya no sería igual.
Dale, te quiero escuchar. Gritá y decilo, nadie más lo va a decir por vos.
Así vas a ser más feliz, y yo quiero acompañarte en ese camino a la felicidad.
Dale, que las piedras no te ganen, que no te amarguen el camino. Porque ese camino se llama Vida. Y la vida hay que vivirla, y sobrevivirla también. Con sus altos y bajos, con sus piedras y pozos.
Y si lo terminás, y si llegás al final del camino y encontrás esa felicidad que tanto buscás, todo ese esfuerzo, todas tus ganas, y toda la fé que te tuviste y que te tuvimos los demás va a haber valido la pena.
En cambio, si bajás los brazos, si te rendís, si dejás el camino a la mitad; no solamente no vas a haber llegado a cumplir tu sueño, sino que tu vida va a ser tu fracaso más grande.
Dale, animate.
Dale, tenete la fé que yo te tengo.
Dale, confiá.
Dale, querete aunque sea un poco.
Dale, no esperes a que todo sea más fácil, aprendé a pasar todas las piedras/pruebas que el camino/la vida te pone adelante. Sino, aunque llegues a la meta/felicidad, el vacío y el fracaso se van a hacer presentes siempre...


30-octubre-2008.

No hay comentarios:

Publicar un comentario