A veces lo único que nos queda es aceptar que dimos lo mejor que pudimos, y que si algo no es, es porque no tiene que ser. Guardá energía para seguir adelante y buscar algo mejor, si la invertís toda en algo que sabés de antemano que no va a funcionar, después te va a quedar arrastrarte con la poca fuerza que te queda y nada más. Y con tanta frustración encima, recargar pilas va a ser el doble de difícil.
Decirlo es fácil, pero hacerlo cuesta. Aunque una vez que pasás lo peor y te das cuenta de todo lo que sos capaz de hacer y soportar por vos misma, el sufrimiento vale un poco la pena.
¡Qué grande y qué fuerte sos! <3
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