viernes, 17 de diciembre de 2010

No hay consuelo para el duelo más que la resignación; es el dolor o el olvido.

Por mas que no quiera, elegí el olvido.
¿A qué olías?
¿Cómo mirabas?
¿Qué decías y cómo sonabas?
No sé, no me acuerdo. Un mes y te juro que ya no me acuerdo.
Te quiero llorar y no me sale, perdón.
Te amo/extraño mucho.

1 comentario:

  1. Vas a ver que con el tiempo vas a ir recordando todo. Y lo vas a oler por todas partes, y te va a mirar por donde vayas,y vas a escucharlo también.
    Felices fiestas. Y cuando encuentres el mejor momento, llorá.
    Cariños cariños.

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