martes, 28 de julio de 2009

Todavía me sentía triste. Un sentimiento desgarrador, que me congelaba los intestinos y se transformaba en un iceberg justo en el medio de mi garganta. Sentía ganas de llorar todo el tiempo. Y cuando digo "todo el tiempo", debe entenderse así. No podía ver una película, ni hablar de temas que supiera de antemano que me iban a conmover, porque una vez que empezaba a llorar ya no había vuelta atrás.


(sentía-congelaba-podía-iban-empezaba-había)

ME SIENTO
ME CONGELA
NO PUEDO
ME HACEN
EMPIEZO
HAY

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