Mi mente juega conmigo, y yo juego con mi cuerpo. Soy un peligro para mí misma. Es como si tuviese una palanca de autodestrucción que activo, y que cuando la cuenta regresiva está por terminar desactivo. Todo una y otra vez, hasta que estoy más cerca de explotar. Es como cuando estás en el medio de un juego sexual con alguien, y empezás a sentir ese éxtasis increible en el que pensás que estás por tener el orgasmo más grande de tu vida, y la corta. Y empieza otra vez, y volvés a tener esa sensación de que vas a explotar, pero cada vez más intensa, y la corta. Pero siempre llega el punto en el que no aguantás más, y por más que la corte terminás liberandote como la mejor, pero más...concentrado? Bueno, eso. Es así. Es exactamente así.
Me tiro tantas veces como sea posible para ver cuantas soy capaz de levantarme sola.
Tiro y tiro y cuando estoy por reventar aflojo, y vuelvo a empezar. Pero cuando llega ese momento en el que no lo aguanto más y en mi interior exploto como creo que pocas cosas tienen la capacidad de explotar.
Estoy cansada de mí. Deseo con todo mi corazón poder pensar como una persona normal, o sentir como una persona normal. Me encantaría no amar la sensación de éxtasis y de autocontrol que siento cuando trato de llegar cada vez más al límite entre la cordura y un grave problema mental.
Me cansé. Literal, me cansé. YO me cansé de MÍ. No me tolero más, no me soporto más. No soporto más tener que tomar pastillas para la alergia, para los nervios, para dormir, para aliviar lo que le hago a mi garganta, ni para no sentir los reproches de mi estómago por darle y después sacarle lo que le mando. No soporto tener que tomar cosas para aliviar lo que me hago, pero por otro lado no quiero dejar de hacerlo.
No sé, no sé. ¿Qué hago? ¿Cómo me vuelvo normal? ¿Se puede? ¿Hay alguien? ¿No? entonces, chau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario