Y volvés. Pasa tiempo, me recompongo, me quiero, me respeto, me tolero y un día de la nada volvés y arrasás con todo. Soy feliz y PUF, venís, y me doy cuenta que no estoy bien. Que no me conformo con nada, que necesito más, que tengo que ser mejor. Que hasta no ser Reina, dueña y señora de todo lo que pasa en mí no voy a poder parar. Quiero poderlo todo.
Me opacás, ahuyentás mis ganas, matás mi esencia. Es como si tuviera a otra persona queriendo crecer adentro mío.
Te desarrollás, te alimento, te alimentás de mí.
No te quiero conmigo; te mataría pero no puedo. No tengo ganas ni fuerza, me consumís por completo. Hacés que me invada algún tipo horrible de tristeza desgarradora e inaguantable que hace que se me congele el cuerpo, que entre en shock. Me hacés llorar y no entiendo por qué, ni siquiera hay motivos (salvo que seguís acá), pero lo único que sé es que una vez que empiezo no paro más. Me hacés sentirme mal.
No entiendo como hay gente que lo maneja y lo soporta con tanta naturalidad, soy más floja de lo que pensaba (creo). Ya no tengo ni ganas de pararme. Y no es que no me quiera reir, pero cada músculo del cuerpo me pesa toneladas. Me cuesta. No hay nadie que me comprenda mejor que yo, es inexplicable.
Cortala, dale. Me matás. Abusás de mí; abuso de mí. Por un rato me sacás toda molestia de encima pero el resto del tiempo me pesás como nunca. Me despojás de todo (entiéndase de todo), hasta de mis ganas de estar bien. Te odio y me odio tanto que es un sentimiento sin límite.
Quiero disfrutar, no estar acá y respirar simplemente porque puedo. Quiero vivir, no existir.Quiero un final; uno feliz, pero sin vos. Salí de adentro mío, quiero ser yo sola. Quiero ser yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario