miércoles, 28 de julio de 2010

A VECES, odio. Realmente odio.

Es increíble cómo después de tantas semanas de sentimientos negativos por una pelotudes me volvió la melancolía.
¿Para qué? ¡No me quería enterar! Me gustaba sentir eso, estaba feliz. Pero no, ahora como una ingenua sigo pensando que en algún momento va a llegar un "perdón" y que toda esa felicidad va a volver y que voy a poder hacer como que nunca pasó nada. Bueh, "nada". Soy recontra rencorosa, me conocés. Pero por momentos hasta yo me olvido de eso. Extraño (entiéndanse ambos significados de "extraño"). Muy extraño y mucho extraño.

Capaz, o seguramente, en otro momento no muy lejano de mi vida hubiese perdonado aún sin que los demás quisiesen que yo los perdonara. No sé que pasó, no sé por qué soy así. No entiendo porque no hace mucho me decían que era la persona más honesta, buena y dulce que conocían y ahora me catalogan de hija de puta y encima, ENNCIMMMAAAAAA, de mentirosa. ¿Por qué cambiaron tan rápido de opinión a ver? ¿Qué garcha te pasa mundo? Te juro que cada vez te entiendo menos; cada vez me entiendo menos. ¿Será que sí cambié y no me enteré? Capaz. Me tienen tan harta. A nadie nunca le termina de conformar nada. Siempre algún forro te tiene que remarcar un defecto. "Ay, sos demasiado buena. Te toman por pelotuda, ¿no ves?", "Ay, siempre con cara de orto vos, cambiala un poco.", "Ay, ¿podés abrirte un poco más? Que cerrada que sos.", "¿Podés hablar un poco más? Si te seguis guardando así las cosas te van a hacer mal.", "Haciendo eso no solucionás nada, te lastimás a vos misma".
 Claro la concha de su madre a todos, ahora soy forra y es porque soy forra. Si me río y grito es que soy histérica. Si digo las cosas es que quiero dar lástima y me hago la victimita. Si no me guardo las cosas y se las digo me cagan como los mejores y se entera medio colegio a espaldas mias (de cosas no ciertas, por cierto. Obvio el puterio al mango). Y la aclaración al último punto, que quede clarísimo que es problema completamente mío, es mi cuerpo y lo que le quiera hacer depende las ganas de mi recalcadas bolas, va a ser así y no se va a meter nadie más.


 Listo cambio por ustedees, ¿son felices ahora? NOOOO, nunca son felices. Siempre algún defecto tengo que tener. ¿Saben que es lo peor de todo? Que ahora a mí no me gusta como soy, me aburre, me cansa, me irrita, me fastidia, me dan ganas de vomitarme y tirar la cadena. No, no quiero desaparecer; quiero gustarme. ¿Y saben que es lo más triste de todo? Traté de cambiar tantas veces para satisfacerlos, me traté de moldiar tantas veces, que ya ni sé como estoy, como mierda quedé. No me conozco, y no saben lo mal que me está haciendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario