Evidentemente esa pelota llena de todo tan mágico y tan lleno de luz era una pelota mierda con plasticola y brillantina.
La fosforecencia, esa luz, en algún momento se apaga. Se apaga o te deja ciego. No ví mas, me guiaba por tu mano.
Que me hayas hecho tropezar cada tanto vaya y pase, ¡¿pero empujarme contra la pared?!
Espero que la vista vuelva, sino estoy al horno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario