domingo, 7 de febrero de 2010

punto y ap...seguido

A veces estás en esos días en que tenés ganas de mandar a todos a la recalcada concha de su vieja. Estás de mal humor, nerviosa, con ganas de vomitar, con ganas de que te den un abrazo para ponerte a llorar y a la vez sin ganas de que se te acerque nadie. Sentís como si fuera una tristeza profunda que te arma un nudito en el pecho que no sabés como sacar (a menos que...No). Te acostás, mirás el techo, y te sentís ínfima.
No entendés a nadie, nadie te entiende, y encima no entendés por qué carajo no te entienden. A la única persona que querés al lado tuyo imposible tenerla, conformate con un "tratá de pensar en otras cosas".
Eh, no puedo pensar en otras cosas. Gracias y vayanse absolutamente todos a cagar.

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