sábado, 13 de junio de 2009

Alone like never, like always...

A veces una o varias cosas no te salen o te salen mal, o simplemente no podés ni siquiera empezarlas, y te empieza a invadir un sentimiento terrible de inutilidad y mediocridad. Por lo menos a mí.
Y le buscás y le rebuscás un sentido, y te volvés a dar cuenta de que no lo tiene. Que las cosas no salen mal, SE HACEN MAL, o no se saben hacer. O simplemente, no servís para hacerlas. Y aunque trates, y aunque lo desees con todas tus fuerzas, nunca te van a salir del todo bien porque NO servís.
Y querés ayuda pero no la pedís, esperás a que llegue. Ni para pedir algo sos útil.
Querés encontrar a alguien que te entienda, o que por lo menos lo intente, y no lo encontrás.
Tenés unas ganas de gritar y de llorar que no das más. No hablás, porque no podés. Te tira el pecho, tenés un nudo en el estómago que ni te deja caminar, ni te deja comer, ni te deja estar bien. Todos los sonidos se te juntas y te aturden de tal manera, que dejás de escuchar. Y la gente..¡qué linda gente que tenés al rededor eh!
Con toda la frustración del mundo te volviste a tu casa con más dolor que antes , sin decir qué te pasaba (y sin que te lo pregunten tampoco).
Te tiraste en la cama con toda la tristeza del mundo. Seguiste sin poder llorar. Y, como siempre, te pusiste de mal humor y tu cara se transformó en un signo de desprecio a todo el que se te acercara.
Te dormiste, con bronca porque nadie te sabe entender, y perdiste conexión con todo aquello que implique un poco de realidad.

Un día nuevo. Sin ganas de llorar, y con un odio terrible hacia todo. Con una sensación gigante de asco hacía vos misma, y una frustración enorme por haberte quedado de nuevo con las ganas de hablar y de recibir un abrazo sincero.
No hay nada más feo que querer decir algo y no poder.
No hay nada más feo que sentir que nadie te entiende.
No hay nada más feo que saber que estás sola como nunca, o como siempre.

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