sábado, 11 de abril de 2009

Fui a la orilla del río,
y ví que estabas muy sola.
Ví que te habías dormido,
ví que crecían amapolas.

En lo alto de tu pecho,
tu pecho hecho en la gloria
yo me fui "pa" ti derecho
y así entraste en mi memoria.

Tú me vestiste los ojos,
yo te quitaba la ropa.
Todas las palomas que cojo
vuelan a la pata coja.

Tú ibas abriendo las alas,
yo iba cerrando la boca.
Tú eras flor desarropada
y yo el calorro que te arropa.

Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta.
Que me corta hasta el habla y el entendimiento,
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.
Después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca,
soñando que aún no te has ido,
soñando que aún me tocas.

Y el sol se va sonrojando
porque la noche le va cayendo.
Los pájaros van llegando,
los árboles tienen sueño
sus hojas ya se han cansado
de aguantar tanto el invierno.

Y yo sigo aquí a tu lado
hasta que me lleve el viento.
De luto se pone el cielo
que viene con nubes negras
será por que tiene celos
de que yo esta noche te tenga.

Que oscuro se pone el cielo
que viene con nubes negras
échale leña a la hoguera
la hoguera del sentimiento
que arde si estoy a tu vera.

Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta.
Que me corta hasta el habla y el entendimiento,
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.
Después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca,
soñando que aún no te has ido,
soñando que aún me tocas.

Tu perfume es el veneno
que contamina el aire
que tu pelo corta.
Que me corta hasta el habla y el entendimiento,
porque es la droga que vuelve mi cabeza loca.
Después me quedo dormido
en una cama más dura que una roca,
soñando que aún no te has ido,
soñando que aún me tocas.

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